lunes, 2 de julio de 2012

Un no sé que…




Mientras escribía, una mujer mayor se encontraba a mi lado, fisgoneaba y hacia gestos extraños por cada palabra redactada en el computador; frente a mí una joven de aproximadamente 16 años me veía inquieta, movía la cabeza, mantenía su mirada fija y solo por momentos dejaba de penetrarme con su vigilancia.

Me sentía extrañamente cómoda, no sabía porque no salía corriendo del lugar. Probablemente me sentía cómoda haciendo que la señora se preguntara internamente si yo era lesbiana o algo por el estilo, así como también me gustaba ser presa de la atención de una niña tan bella.

Ella, tenía el cabello color miel, labios rosas, ojos grandes color café profundo enmarcados por unas gruesas pestañas…

Los minutos pasaban, mi atención se encontraba en otro lugar, lo que escribía perdía sentido. Mi madre se encontraba a un lado de la joven y yo disimuladamente la volteaba a ver cada que podía. Ella me veía, su mirada era intensa y mi respiración se agitaba.

Perdí el hilo de mis pensamientos, sonreí de manera tranquila mientras escuchaba una canción  y abrí los ojos lentamente, descubriendo que mi madre y la acompañante de la joven intercambiaban unas palabras. Me quite los audífonos en el instante en que mi madre me cuestionaba sobre algo sin importancia. Ellas se levantaron, la joven suspiro, me sonrió y emprendió su camino mientras yo la seguía con la mirada y una mirada boba en mi rostro.